¿Personas o Personitas?

 

Quería iniciar este artículo dando todas las razones por las que creo que es de suma importancia que los niños de uno a dos años sean escolarizados, sin embargo, llegué a la conclusión de que no estoy a favor de que los niños de esta edad asistan rutinariamente a una institución educativa con un currículo que cumplir.

Por lo general la ley exige, en la mayoría de países, que los niños mayores de 6 años estén escolarizados; al mismo tiempo facilitan que esta educación sea gratuita. Se entiende que los niños de 0 a 5 años necesitan desarrollar sus habilidades motoras, de socialización y comprensión del mundo por medio del juego libre. Entonces, ¿Cuál es mi papel como maestra de niños de uno a dos años?

En la educación tradicional, observo cómo se les exige a niños de estas edades aprender los colores, algunos números, formas, palabras en idiomas extranjeros, introducción de conocimiento y más introducción de conocimiento por medio de la memorización. Pero ¿Es eso lo que nuestros niños necesitan? ¿Sentarse a colorear por dos semanas frutas y objetos de color rojo? ¿Es esta la “educación” que se supone debemos brindar?

Puedo decir con toda seguridad que no, esto no es lo que ellos necesitan. Tengo el honor de haber trabajado con niños entre estas edades desde hace ya 8 años; y más de lo que les he podido enseñar, me asombro lo que he podido aprender de ellos. He aprendido a observarlos, a verlos crecer, a apreciar su desarrollo libre y pausado. He aprendido a ver a cada uno de ellos en su individualidad y agradezco ser Maestra en Reggio Emilia Kínder, donde puedo hacerlo, sino que me alienta a redescubrir el mundo, su mundo, junto a ellos.

¿Es entonces necesario que los niños de entre 12 y 24 meses asistan a un kínder a memorizar conocimiento? No. Es necesario que asistan a una institución donde se respete su individualidad, su tiempo de crecer y desarrollarse. Es de suma importancia que ellos sepan de lo que son capaces por sí mismos.

Sí, de los que son CAPACES, porque tengamos esto muy claro, ellos son capaces de todo y más – y sí, me refiero a los chicos entre 12 y 24 meses-. Lo que amo de mi trabajo es que logro crear un equipo junto con los padres de familia para que aprendan a ver a sus hijos a través de mis ojos, y ¿Por qué esto es importante? Pues como padres tendemos a querer protegerlos y sobreprotegerlos de todo y de todos y aquí es donde entro yo en Reggio Emilia Kinder. Ellos aprender a ver cómo sus hijos  se desenvuelven y cómo van adquiriendo más y más destrezas y habilidades. Y el único secreto radica en ser observadores del proceso, animadores, guías, y de nuevo animadores. Darles la confianza que necesitan para alcanzar lo que desean lograr, ya sea subir a un deslizadero, tomar agua de un vaso sin derramar o pintar libremente en arte.

Los proyectos que realizamos en el kínder nacen de su curiosidad, de su necesidad de explorar y descubrir; y es por medio de estos proyectos que ellos aprenden a resolver problemas por sí mismos, aprenden a controlar sus emociones y reacciones, generan hipótesis validas sobre el por qué de las cosas. Aprenden de lo que ven y experimentan en el juego.

Estoy orgullosa de ser maestra de beginners porque puedo observar tantos cambios en esta etapa, muchísimos más que en cualquier otra. Entran a mi grupo necesitando ser cargados y salen independientes, decididos, conscientes de sus gustos y preferencias. Los niños que terminan el año son grandes personas con un mundo de posibilidades  y con toda la seguridad y confianza en sí  mismos.

Miss Edna

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